Se sentía muy triste de ver todos los otros animales se divertían y lo pasaban genial sin él.
Un día la Tortuga Felisa se acerco a él.
Milo al ver a Felisa sonrió.
Ella le dijo:
-¿Qué te pasa que nunca te acercas a jugar nosotros?
Milo le dijo:
-Todos los animales me tienen miedo.
Milo y Felisa se hicieron amigos.
Al verlos juntos vieron que no les iba a hacer nada y todos jugaron juntos.
FIN
