Furia era un caballo muy travieso le gustaba mucho trotar.
Un día Furia vio un rebaño de ovejas y se fue con ellas.
Al llegar al corral se dio cuenta que no estaba en su establo y que se había perdido.
Pasó toda la noche con ellas.
Cuando amaneció Furia estaba muy triste porque echaba de menos su establo y a su dueño.
