Por la mañana Furia cuando se levanto empezó a andar, para buscar a su dueño y su establo.
Andaba y no conocía el camino. A lo lejos vio una fuente, bebió y se sentó esperando que pasara alguien, de pronto escuchó una voz que decía:
-Furia, Furia, echo a correr y vio a su dueño.
Furia estaba muy contento y su dueño lo acariciaba muy feliz.
FIN
