Había una vez una tortuga que tenía un diente que le dolía mucho y tuvo que ir al dentista para que se lo quitase porque no se le caía.
Entonces el dentista se lo quitó "clic" y lo guardó en un papel. Luego se lo dio a la tortuga y esta lo puso debajo de su almohada.
A la mañana siguiente el Ratoncito Pérez le había traído una moneda.
Fin
