Un día me acosté en mi camita y soñé que me iba de vacaciones a Canarias con mi mamá y mi papá.
Cogimos dos aviones y llevamos muchas maletas.
Llegamos al hotel, era increíble lo que allí había.
Piscinas, toboganes, parques acuáticos y teníamos una pulsera en la muñeca que podíamos pedir lo que quisiéramos de comer.
¡Me puse morao!
Me desperté y era un sueño.
fin