Había una vez una tigresa mediana que se llamaba Rayitas. Fue a visitar un castillo en el campo, en el que se celebraba una fiesta.
Se subió a un castillo hinchable, cogió un globo y visitó las torres del castillo. En la última torre vio un espectáculo de fuegos artificiales.
Después Rayitas se fue a la selva a dormir.
