Yo tenía un poquito de miedo porque pensaba que me iba a doler, pero fui una niña muy valiente.
El director nos dijo una mentirijilla. Dijo que dolía muy poquito, pero dolía muchísimo.
Nos sentamos en el suelo del pasillo y esperamos nuestro turno. El profe me llamó y entré. Allí estaba una niña muy mayor y la enfermera.
Entonces me puso la vacuna en el brazo. Luego me fui a la clase. Estuve a punto de llorar, pero no lloré, aunque me dolió bastante muchos días.
FIN

