Érase una vez una niña que vivía en una casa muy bonita.
Su casa tenía un jardín muy grande. Allí, plantaba muchas flores y se pasaba el día regando y cuidando las flores. Les hablaba, les cantaba, les daba consejos y las plantas cada día estaban más bonitas y un día en verano, la niña que se llamaba Carla, se tenía que marchar de vacaciones con su primo y las plantas empezaron a ponerse feas pero Carla le explicó que vendría pronto
Fin
